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Salud bucodental: La gran olvidada

La sociedad continúa relacionando dentadura con estética, cuando en realidad, se trata de una parte del cuerpo muy importante con conexiones directas con el aparato respiratorio, el estómago a través de la faringe y también conductos que llegan al cerebro. Es, por lo tanto, una parte clave para disfrutar de una buena salud general y no se tendría que considerar una cuestión únicamente estética y de belleza. Los dientes pueden esconder problemáticas de salud más allá de su forma anatómicamente más o menos agraciada.

En Previsora General, la revisión dental anual es gratuita con el seguro Previsalud. Además, los mutualistas disponen de acceso a una amplia red probada de odontólogos a precios concertados.

 

Consejos para tener una buena salud bucodental

 

Más allá de tener un esmalte blanco y brillante, todas las piezas dentales en su sitio y una sonrisa agradable, así como un aliento fresco y suave, mantener en perfecto estado nuestra boca y dentadura afecta a nuestra salud general.

 

Los problemas estomacales o el estrés pueden provocar las molestas aftas bucales, por otro lado, un deficiente cuidado y limpieza de la dentadura genera acumulación de sarro que no solo afectará a nuestra sonrisa a nivel estético, también puede provocar la aparición de sensibilidad dental o caries e incluso desgaste de hueso, todo ello conduce a molestias, infecciones, dolor…

 

Apunta estos consejos para mantener una buena salud bucodental:

 

  • Revisión y limpieza dental anual. La excusa de que no se tienen molestias o que ya se mantiene una buena higiene diaria no sirve. Aunque cuides tu dentadura es imprescindible pasar una vez al año por el higienista para que elimine los restos de sarro que no logran arrastrar los cepillos convencionales y aprovechar para que el odontólogo valore el estado de la boca. En estos controles se pueden detectar problemas de bruxismo (apretar los dientes mientras se duerme, algo que puede originar desgaste de hueso y pérdida de piezas dentales).
  • Cepillado después de cada comida y uso del hilo dental semanalmente. El cepillado es imprescindible por la mañana y por la noche. A primera hora del día porque tras dormir unas 8 horas de media, en la boca se ha generado saliva y ácidos del estómago que pueden dañar la dentadura. Por la noche, hay que lavarse los dientes para no arrastrar la suciedad de la cena durante todas las horas de sueño. A mediodía también es necesario, pero es menos agresivo porque estamos en movimiento. Es recomendable llevar cepillo y pasta de dientes en el bolso si se come fuera de casa. Los cepillos convencionales, aunque sean eléctricos no logran arrastrar toda la suciedad y no llegan a todos los huecos, por eso es imprescindible usar el hilo dental una vez por semana e incluso cepillos interdentales.
  • Uso habitual de enjuagues bucales. Un plus que ayudará a eliminar bacterias que se puedan encontrar en la boca, una zona en la que se acumulan restos de comida y en permanente contacto con agentes exteriores. Se recomienda después del cepillado y que no sean muy agresivos para no acabar con toda la protección de la zona.
  • Evitar el alcohol y el tabaco. Tanto el alcohol como el tabaco pueden cambiar el color del esmalte y que adquiera un tono amarillento. También perjudica la dureza y la calidad de la dentadura, además de ser perjudiciales para la salud en general.
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