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4 recomendaciones para hacer frente al dolor crónico

Dolor-crónico

El próximo 17 de octubre se conmemora el Día Mundial contra el dolor, una jornada que la OMS (Organización Mundial de la Salud) estableció con el objetivo de destacar la necesidad urgente de encontrar alivio para el sufrimiento físico. Las estadísticas estiman que una de cada 5 personas sufre dolor crónico de moderado a grave y una de cada tres no puede mantener un estilo de vida independiente por las molestias. El dolor crónico se asocia a enfermedades como el cáncer, pero la realidad es que también existen muchas personas que sufren Dolor Crónico No Oncológico (DCNO). De hecho, el mismo dolor crónico es considerada una enfermedad y no un síntoma, ya que incapacita y afecta alrededor del 12% de la población adulta española (pacientes no oncológicos). Desde Previsora General te explicamos algunos consejos para hacer frente al dolor crónico, según tu patología.

 

Recomendaciones para hacer frente al Dolor Crónico

No existe un único criterio médico para diagnosticar el dolor crónico y es habitual que los pacientes reciban diferentes tratamientos antes de que sus médicos decidan derivarlos a una Unidad especializada. El origen del dolor crónico puede ser absolutamente desconocido y sin ninguna causa física, ser consecuencia de una caída o golpe, una operación, tratamiento o por la aparición de un tumor. También es posible que aparezca por la edad avanzada del paciente. En cualquier caso, cuando un dolor persiste más allá de los 6 meses y los profesionales médicos no consiguen aliviar las molestias del paciente, es importante recurrir a una unidad especializada en dolor.

  1. Seguir el tratamiento farmacológico de la Unidad del Dolor. Son especialistas que estudian cada caso de forma individualizada, por eso es importante seguir sus pautas que acompañarán a otros tratamientos no farmacológicos. Lo más habitual es recetar antiinflamatorios no esteroides, opiáceos y analgésicos auxiliares como pueden ser los antidepresivos o anticonvulsivos.
  2. Tratamientos de fisioterapia. Está demostrado que algunas técnicas de masaje y estiramientos pueden aliviar puntos gatillo.
  3. Terapia ocupacional. Hacer actividades sobre el cuidado personal y la mejora de la coordinación de articulaciones y músculos puede ayudar a reducir el dolor.
  4. Tratamientos psicológicos. Los tratamientos conductuales pueden mejorar la aptitud de los pacientes, aunque no desaparezca el dolor físico.

En este enlace se puede encontrar una guía de atención a pacientes con dolor no oncológico.

 

 

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