¿Cuándo ir a urgencias?

Las polémicas en Twitter siempre están al acecho. Una de las más habituales tiene que ver con profesionales de la salud que denuncian los casos de personas que llegan a urgencias y contribuyen a saturar el servicio, cuando en realidad no tienen una emergencia real: resfriados, contracturas musculares, inflamación de un ojo… Muchas veces, la mayoría de pacientes no saben diferenciar un caso urgente, de otro que puede esperar un par o tres de días para ser atendido por un profesional de atención primaria. Desde Previsora General te explicamos cuándo puedes ir a urgencias. Recuerda que con nuestro seguro de salud tienes acceso a todas las especialidades médicas sin listas de espera.
¿Cómo diferenciar una urgencia médica de un caso que puede esperar?
Los profesionales de la salud señalan que existen 3 acciones diferenciadas que se pueden seguir cuando aparece un dolor o malestar, sea fruto de un accidente o de aparición fisiológica repentina:
- Ir de urgencias a un hospital o centro de atención primaria.
- Contactar telefónicamente con un departamento de emergencias.
- Hacer unas primeras curas o tratamiento domiciliario y pedir cita con un médico de familia.
Las señales para detectar una emergencia hospitalaria:
- Falta de aire y dificultades para respirar.
- Lesión en la cabeza con desmayos o confusión.
- Lesión en el cuello o columna vertebral y/o incapacidad para moverse.
- Descarga eléctrica o rayo.
- Quemadura dermatológica grave.
- Dolor intenso o presión en el pecho.
- Convulsiones.
- Dolor intenso en el brazo o mandíbula.
- Dolor de cabeza inusual o fuerte, de inicio repentino.
- Incapacidad repentina para hablar, ver, andar o moverse.
- Debilidad en un lado del cuerpo.
- Inhalación de humo o gases tóxicos.
- Sangrado abundante.
- Herida profunda.
- Tos o vómitos con sangre.
- Dolor intenso en cualquier parte del cuerpo.
- Reacción alérgica.
- Fiebre alta y/o rigidez del cuello.
- Vómitos o diarrea que no se paran con medicación.
- Intoxicación o sobredosis de drogas o alcohol.
- Pensamientos suicidas.
También existen algunas situaciones, que a pesar de no ser urgentes, sí que necesitan un seguimiento y atención inmediata. En este caso se recomienda contactar con los servicios de emergencias telefónicas y exponer el caso para que recomienden lo más adecuado o ir a un centro de atención privada. Algunos ejemplos serían: resfriados, gripe, dolor de oídos o musculares, dolor en la garganta, esguince, migrañas, fiebre baja, pequeñas quemaduras, fracturas, etc.
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