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Conocer mejor cómo nos afectan los microplásticos nos ayuda a cuidarnos

Hemos llegado a un punto en el que ya podemos encontrar microplásticos y nanoplásticos en el agua, en el aire, en los alimentos e incluso pueden desprenderse de los objetos que utilizamos diariamente. A pesar de ser invisibles, forman parte de nuestro entorno, pero hasta ahora no sabíamos hasta qué punto podían afectar a nuestro organismo.

Un equipo de investigadores coordinado desde la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha dado un nuevo paso para comprender sus posibles efectos sobre nuestra salud y cómo entran en contacto con nuestro organismo. Bajo el nombre de PlasticHeal, este proyecto europeo ha estudiado durante cuatro años cómo interactúan estas pequeñas partículas con nuestro cuerpo.

Los resultados muestran que determinados microplásticos y nanoplásticos pueden atravesar las barreras intestinal y respiratoria y llegar al torrente sanguíneo y a diferentes tejidos. En estudios experimentales, los investigadores también han observado que su presencia en el cuerpo tiene relación con mecanismos asociados al estrés oxidativo, la inflamación y alteraciones celulares.

Queda, sin embargo, mucho por conocer. La investigación científica todavía debe determinar hasta qué punto estos mecanismos se traducen en efectos concretos sobre la salud de las personas y cuál es el impacto de una exposición continuada durante años.

Saber más para poder prevenir mejor

Precisamente aquí encontramos la parte más esperanzadora de investigaciones como PlasticHeal. Hace apenas unos años, nuestro conocimiento sobre cómo los microplásticos interactuaban con el cuerpo humano era mucho más limitado. Simplemente, estaban ahí y había que evitarlos. No obstante, cada nuevo estudio permite entender mejor qué ocurre en nuestro organismo y abre la puerta a desarrollar nuevas medidas de prevención.

Como bien defendemos desde Previsora General, prevenir también es una forma de protegernos y, cuando hablamos de salud, disponer de más conocimiento nos ayuda a cuidar mejor nuestro cuerpo.

Estas investigaciones nos proporcionan información que puede servir en el futuro para establecer niveles seguros de exposición y desarrollar regulaciones basadas en evidencias científicas. La investigación, en este sentido, no solo nos ayuda a detectar nuevos riesgos. También nos proporciona herramientas para aprender a reducirlos.

Pequeños cambios que también suman

Eliminar completamente nuestra exposición a los microplásticos resulta prácticamente imposible en el punto en el que nos encontramos. Están presentes en multitud de entornos y pueden llegar a nosotros a través de diferentes vías, principalmente mediante la inhalación y la ingesta.

Eso no significa que no podamos tomar decisiones que ayuden a reducir la exposición y, al mismo tiempo, tengan un impacto positivo sobre el medioambiente. Como colectivo, reducir el consumo innecesario de plásticos de un solo uso, evitar calentar alimentos en recipientes de plástico no diseñados para ello o priorizar alternativas reutilizables son pequeños gestos que podemos incorporar a nuestra rutina y que pueden ayudar a disminuir nuestra exposición a estos materiales.

Todo ello sin necesidad de cambiar completamente nuestros hábitos de un día para otro.

La propia investigación seguirá siendo fundamental para determinar qué medidas son realmente efectivas y cuáles pueden tener un mayor impacto. Porque ante ámbitos científicos relativamente nuevos, tan importante es avanzar como hacerlo basándonos en evidencias.

Conocer nuestra salud también es una forma de cuidarla

Los microplásticos son un buen ejemplo de cómo nuestra comprensión de la salud cambia a medida que avanza la ciencia. Lo que hace unos años era una cuestión prácticamente desconocida es hoy objeto de proyectos internacionales que buscan entender mejor cómo nuestro entorno puede influir en nuestro organismo.

En Previsora General creemos que estar informados también forma parte de cuidar nuestro bienestar. Está en nuestro ADN compartir este tipo de noticias que, aunque a primera vista puedan no parecer positivas, también representan un avance. Porque cualquier paso hacia un mayor conocimiento y una mejor comprensión de aquello que afecta a nuestro organismo nos ayuda a estar más preparados para cuidar nuestra salud.

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