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No todo es economía colaborativa

En pleno auge de la economía colaborativa es difícil diferenciar entre aquellas plataformas que practican los principios de este paradigma y aquellas que solo buscan aprovecharse del sistema, de la popularidad y de la confusión para venderse como economías colaborativas cuando no lo son. Vamos a intentar diferenciar los negocios que sí practican este modelo económico de los que no lo hacen siguiendo un listado de premisas que hacen inconfundible a la economía colaborativa.

 

Despejemos las dudas, ¿qué es la economía colaborativa?

La economía colaborativa se basa en “prestar, alquilar, comprar o vender productos en función de las necesidades y no de los beneficios”. Ya hace algunos años en los que se viene practicando en todo el mundo y nació como una nueva oportunidad desviarse del camino insostenible hacia el que caminan algunas sociedades y su cultura del “usar y tirar” que provoca que se la vida útil de los productos sea muy corta.

 

Con el paso del tiempo diferentes plataformas que basan sus principios en este modelo económico han irrumpido en el sector con mucha fuerza y sus prácticas no gustan a todos. De hecho, hay multitud de opiniones encontradas sobre la forma de actuar de algunas de estas plataformas, muchos creen que promueven una nueva precarización de los puestos de trabajo y menos derechos laborables escudándose precisamente en eso, en que son economía colaborativa. Quizás la cuestión resida en el hecho de que algunos de estos negocios se venden como plataformas de economía colaborativa y en realidad no lo son.

 

Aprendiendo a diferenciar las plataformas de economía colaborativa de las que no lo son

 

Adigital y Sharing España publicaron en 2017 un informe en el que detallaban las características comunes de las plataformas de economía colaborativa:

 

  • Funcionan como intermediarias: Posibilitan el intercambio de bienes y servicios.
  • Puede haber contraprestación económica.
  • El intercambio puede darse entre particulares, entre empresas o incluso entre particulares y empresas (pero deben originarlo los particulares).

 

Algunos ejemplos de economía colaborativa serían plataformas para compartir viviendas entre particulares como “Coachsurfing”, compartir coche como “Bla, bla car” o la compraventa de productos de segunda mano como “Wallapop”.

 

 

Proyectos que no son economía colaborativa

 

  • Economía bajo demanda. Plataformas que facilitan que se forme una relación comercial entre los usuarios. Y es que en este caso sí que existe el ánimo de lucro y se aplica la normativa mercantil para regular la actividad.
  • Economía de acceso. Plataformas en las que se puede compartir un producto cuya propiedad es de la propia plataforma. Es decir, la compañía pone a disposición de los usuarios un producto que pueden compartir varias personas.

 

Algunas plataformas que pertenecerían a estos dos grupos y que, por lo tanto, no son economía colaborativa son Uber, Cabify (transporte de viajeros) o Glovo (reparto de comida a domicilio).

El crowdfunding y el coworking, ¿son economía colaborativa?

 

En algunos casos, los límites entre lo que es economía colaborativa de lo que no lo es están muy difuminados y es difícil detectarlo teniendo en cuenta únicamente las características que hemos enumerado anteriormente.

 

Podemos afirmar que también se considera economía colaborativa el micromecenazgo, plataformas online en las que es posible subir un proyecto, ya sea artístico, empresarial, de investigación o de cualquier otro tipo para conseguir fondos para financiarlo. Fondos que se consiguen a través de las donaciones de particulares que a cambio recibirán, en algunos casos, algún tipo de contraprestación. Por ejemplo, en el caso de ayudar para financiar una película se pueden proporcionar pases para el estreno.

 

Pero si hablamos del coworking, en el que se comparten espacios de trabajo entre diferentes profesionales, en su mayoría autónomos, en ningún caso se puede considerar economía colaborativa, ya que el lugar lo proporciona un tercero.

 

 

Las mejores Apps de economía colaborativa

En tiempos de crisis económica, las iniciativas internacionales de economía colaborativa pueden ser una gran ayuda, pero no suponen una solución definitiva. El concepto compartir, en contraposición a poseer, se impone entre la sociedad ya que propicia evidentes beneficios para todas las partes. La economía colaborativa encuentra en la tecnología la mejor plataforma de difusión. Las mejores apps de economía colaborativa nos dan a conocer que esta especial filosofía está muy presente y arraigada en la sociedad actual.

 

Las mejores Apps de transporte participativo

 

Drivy, sácale partido a tu coche

Drivy permite compartir los coches privados, sacándoles partido y haciéndoles ganar dinero extra a sus propietarios. Los precios empiezan en los 15 euros por día, y son coches totalmente asegurados, así que no hay que sufrir demasiado por conducir un coche ajeno.

 

eCooltra, la moto comunitaria

Una comunidad de usuarios que comparte el uso de las motos eléctricas. La flota de vehículos se reparte por toda la ciudad esperando a su próximo usuario. Todo a través de una aplicación muy sencilla desde donde se reserva, se busca la moto a través de un mapa y se pone en marcha para el trayecto.

 

Bluemove, coches eléctricos

Gracias al servicio de Bluemove, se puede utilizar un coche para uso personal sin necesidad de ser propietario. Se pueden reservar por horas en las ciudades dónde tienen sede, como Madrid, Sevilla y Barcelona. Un coche eléctrico dispuesto a ponerse en marcha.

 

BlaBlaCar, el trayecto compartido

De entre las mejores apps de transporte, BlaBlaCar es la más conocida. Acumula años de éxitos como una de las mejores maneras de transporte eficiente. Comparte ruta, gastos y, además, en compañía. Dentro de la aplicación los conductores cuentan con perfiles con sus preferencias durante el viaje. Además, los usuarios comentan y valoran al conductor por lo que no subirás al coche de cualquier desconocido.

 

El alojamiento en comunidad

 

Airbnb

Particulares ofrecen habitaciones o pisos enteros que no están usando, para que otras personas puedan reducir los gastos de alojamiento considerablemente altos de los hoteles, sobre todo en las grandes ciudades.

 

GuesttoGuest

Presente en 187 países y miles de viviendas en el catálogo, esta aplicación permite ahorrar en el alojamiento. Funciona compartiendo las viviendas o apartamentos en propiedad con otros usuarios. Hay una descripción de la casa y de tu perfil. Solo debes esperar a que otros te contacten mientras buscas aquellas viviendas que más te gustan donde pretendes viajar. Acumula GuestPoints e intercambiarlos cuando requieras.

 

Gamping, acampada en el jardín

Los viajeros con mochila y tienda de campaña ya tienen su aplicación. Encuentra un lugar de acampada sin problemas, ya sea un campo, un pequeño parque, una cabaña en el bosque o un jardín. Propietarios privados que ponen sus terrenos a tu disposición para que acampes.

 

Couchsurfing, duerme en el sofá

Pasa la noche en el sofá de un invitado. Ahorrarás dinero y descubrirás las costumbres y estilo de vida del lugar. Forma sencilla de conocer nuevas amistades.

 

Compras colaborativas

 

Relendo, uso temporal de las cosas

La economía colaborativa beneficia a las dos partes que participan en el intercambio. Con esta aplicación, todos los objetos que tenemos en posesión y no usamos, son productos que pueden ser de utilidad temporalmente por otros usuarios.

 

Unnea, compras en grupo

La lógica dice que cuantos más somos, menos pagamos. Con esta aplicación puedes unirte a compras colectivas iniciadas o crear una de nueva y esperar que la gente se apunte. Compartir los gastos de compra entre varias personas permite un ahorro importe para todos los implicados en la compra.

Tendencias de la economía colaborativa

La economía colaborativa está en constante evolución, adecuándose y adaptándose a las necesidades que surgen entre la sociedad día a día. Por este motivo, os explicamos en este artículo las diferentes tendencias de la economía colaborativa, para tener una visión global de hacia donde evoluciona el sector.

Para poder funcionar y crecer dentro del marco de la economía colaborativa, es imprescindible superar ciertas barreras y adentrarse a los nuevos conceptos que han evolucionado dentro del sector económico:

  • confianza entre extraños
  • apuesta por el procomún y por una buena gestión de los bienes comunes
  • existencia de capacidad ociosa o no utilizada que la tecnología va a utilizar de forma eficiente
  • llega a la masa crítica de consumidores productores, clientes, usuarios y otros miembros

Tres grandes tendencias de la economía colaborativa

Dentro de todas las tendencias de la economía colaborativa actuales, destacan tres movimientos cada vez más arraigados entre los consumidores:

1. El movimiento “makers”. Quieren impulsar una nueva revolución industrial en cuanto a la producción. Es más importante la personalización del servicio o el producto que la estandarización de la globalización industrial.

2. El conocimiento en abierto. Principalmente acelera el desarrollo global conjunto de las iniciativas de la economía colaborativa. Podemos encontrar ejemplos de crowdsourcing, como Wikipedia, o de coworking, trabajo en espacios abiertos donde se fomenta la transversalidad, la conectividad y las sinergias.

3. Peer-to-peer o la financiación entre particulares. Fomentan alternativas de financiación para el intercambio de valor gracias a monedas alternativas, bancos de tiempo o economía del regalo. El más conocido es el crowdfunding, que permite a particulares conseguir un retorno económico, social o un producto o servicio a cambio de una pequeña inversión.

 

Otras tendencias actuales del mercado económico

No solo existen las tres tendencias definidas en el apartado anterior, sino que dentro de la economía colaborativa surgen diferentes movimientos según las necesidades del momento:

1. Car-sharing. Consiste en optimizar el uso de un vehículo que transporta varias personas con un itinerario en común. Una manera de compartir ruta y gastos.

2. Viajes colaborativos. Una manera de hacer turismo más barato. Cambias los alojamientos tradicionales, hoteles, hostales, etc., por alojamientos en casas particulares a través de plataformas colaborativas. Una manera de proporcionar ingresos a establecimientos de barrio.

3. Bancos de tiempo y microtasting. Estas plataformas intercambian favores entre usuarios. Se recupera el concepto de la vecindad y el compañerismo entre las personas.

4. Freecycle. Esta plataforma centra su punto principal en la preservación del medio ambiente y la calidad de las grandes ciudades.

Ahora ya no tenemos excusas para apuntarnos al nuevo rumbo de la economía global. Las diferentes tendencias de la economía colaborativa se están implantando poco a poco entre la sociedad, cansados del consumismo excesivo y el individualismo de las personas. Ayudamos no solo al conjunto de la sociedad sino también al impacto del hombre sobre el medio ambiente.

Ventajas e inconvenientes de la economía colaborativa

La economía colaborativa es una oportunidad sostenible de desarrollo económico. Se caracteriza por una mayor participación de los ciudadanos, ya que los pone en contacto para compartir o vender servicios y bienes. La economía colaborativa camina hacia una realidad de futuro, pero ¿sabes cuáles son las ventajas e inconvenientes de la economía colaborativa? Te lo contamos aquí.

 

Ventajas de la economía colaborativa

La economía colaborativa se caracteriza por su reciprocidad, pero también destacan otros puntos importantes en esta nueva forma de hacer economía:

  • Optimizar los recursos. Si un porcentaje importante de la población compartiera coche, no serían necesarias grandes infraestructuras de transporte en las ciudades. Se conseguiría una mayor eficiencia energética.
  • Ahorrar. El hecho de compartir un bien con otra persona también hace que compartas los gastos que tiene aparejados.
  • Más oferta para los consumidores. Esta economía permite acceder a otras alternativas que hasta ahora no estaban disponibles o no eran visibles para los consumidores.
  • Protección medioambiental. Cuando compartes coche también reduces las emisiones de CO2 a la atmósfera. Si se comparten objetos, contribuimos a que no se derroche material en la fabricación de otros.
  • Red de microemprendedores. La acción de esta economía permite crear una red que se beneficia de estas iniciativas. Las plataformas para compartir objetos o servicios abundan en internet y suelen ser ideas de emprendedores.

Inconvenientes de la economía colaborativa

Como ocurre en todos los sectores, también hay puntos negativos. A continuación, os dejamos con los principales inconvenientes de la economía colaborativa:

  • Regulación de la actividad y competencia desleal. La falta de regulación provoca la desigualdad entre los sectores tradicionales y las nuevas plataformas de economía colaborativa.
  • Desprotección del consumidor. Como no existe una regulación definida, los consumidores están indefensos ante estas plataformas. Todas estas plataformas de economía colaborativa se protegen directamente gracias a los comentarios que facilitan sus consumidores. Queda claro que lo más eficaz sería incorporar una responsabilidad legal para controlar este abuso.
  • Aparición de monopolios. El problema surge cuando se crean monopolios y el beneficio que antes percibían muchos ahora solo quede en manos de uno. Los monopolios deben controlarse para evitar situaciones donde la falta de regulación pueda imponer normativas abusivas.
  • Exclusividad de los datos. Con mecanismos antimonopolio se podrá conseguir una menor centralización de los recursos y un mayor poder de negociación. Además, se podrán definir leyes que compaginen la privacidad de los usuarios y los datos personales que ayudarán en la mejora de los sistemas.
  • Seguimiento de las plataformas muy difícil debido a la velocidad que crece internet. Es difícil para los usuarios estar al día de todas las plataformas y descubrir sus beneficios.

¿Cuáles son las ciudades más colaborativas del mundo?

El concepto “compartir” en las ciudades existe mucho antes de que tuviera un significado más económico. En últimos años, han aparecido una serie de factores tanto económicos como sociales que han ayudado a que las personas de una misma zona compartan más. Las ciudades más colaborativas se expanden por todos los rincones del mundo, ¿quieres conocer cuáles son?

 

Factores que impulsan ciudades más colaborativas

Los siguientes factores han ayudado a desarrollar ciudades más colaborativas:

  • Impacto de la tecnología. Gracias a su evolución se amplia el espacio donde comparten las personas de una misma ciudad.
  • Desarrollo de dispositivos portátiles como los teléfonos inteligentes. Son los encargados de permitir la conexión entre las personas allá donde estén.
  • La cultura y la ideología. Se ha inculcado en la sociedad valores para ser más eficientes, para aprovechar mejor los recursos disponibles.

Los ciudadanos están transformando las ciudades y, conceptos como ciudades sociales, sostenibles y colaborativas, son cada vez más comunes. Se establecen iniciativas privadas y públicas para favorecer la economía colaborativa, otorgando poder a las personas y poniendo fin a las desigualdades sociales. Algunos ejemplos de ello son los espacios de coworking, grupos de consumo, coches compartidos y monedas complementarias.

 

Las ciudades más colaborativas del mundo

Seúl

Corea del Sur es un gran ejemplo a seguir. En el 2012 su alcalde inició el proyecto llamado Seúl, la ciudad que comparte. El principal objetivo fue hacer frente al hiperconsumismo de la sociedad y, a la vez, fomentar políticas para el desarrollo de empresas colaborativas. Pasados cinco años, el resultado fue la creación de medio centenar de empresas de diferentes sectores: del alojamiento, el transporte o el reciclado. Y todo ello gracias a las iniciativas del ayuntamiento y de disfrutar de la conexión a Internet más rápida del mundo.

 

Bristol

En el 2015, Bristol consiguió alzarse como la capital verde europea. Y todo gracias a varias iniciativas que se han ido aplicando en la ciudad:

  • El programa Food Cities Network crea mapas de producción ecológica alrededor de la ciudad.
  • Bristol Solar City, con el objetivo de dotar a la ciudad de electricidad solar.
  • Make Sundays Special es un programa que convierte los barrios en espacios sin tráfico los domingos.
  • Sustrans, conseguir que los desplazamientos a pie, en bici o transporte público sean mayoritarios.
  • Happy City Project, creado para medir y mejorar la felicidad de los ciudadanos.

San Francisco

Es el mayor centro de intercambio de la economía en los Estados Unidos, gracias a la proximidad a Sillicon Valley, una tecnología establecida y un gobierno proactivo ante la innovación. Iniciativas como City Car Share, para compartir el coche, o Urban Forest Map, para monitorizar el estado de las zonas verdes de la ciudad, le han valido para nombrarla ciudad colaborativa. Cabe destacar que en esta ciudad surgieron muchas plataformas colaborativas, como Airbnb y Uber.

 

Ámsterdam

La capital holandesa incluye la economía colaborativa dentro del desarrollo de la ciudad. Así, startups y empresas, ciudadanos y comunidades, se involucran en esta forma de intercambiar bienes y servicios. Gracias a la iniciativa ShareNL, para impulsar el consumo colaborativo, Ámsterdam fue nombrada la primera Ciudad Sharing de Europa.

 

París

París se ha convertido en el epicentro del crowfunding, del coworking, de los bancos de tiempo, del foodsharing, de compartir coche (Bla Bla Car), del intercambio de casa entre particulares, entre otros. Además, fue la precursora de la agricultura urbana. En el futuro, pretende ser la capital mundial de las smart cities colaborativas y humanas.

 

Barcelona

La capital catalana está concentrando la mayoría de proyectos relacionados con la economía colaborativa dentro el territorio español. Además, está tomando la iniciativa para convertirse en un modelo a seguir en el escenario europeo. Aquí se desarrolla el sistema FabLab, para convertir grandes ciudades en ciudades inteligentes. En toda la ciudad surgen los conocidos Pop-ups, tiendas y espacios temporales para negocios.

La economía colaborativa camina hacia una realidad de futuro

La revolución en la sociedad ha llegado y se llama economía colaborativa. Este modelo de negocio pone en contacto individuos para compartir o vender servicios y bienes. Sin embargo, en poco tiempo, esta actividad económica ha pasado de estar en pequeña escala a expandirse a nivel global. La economía colaborativa camina hacia una realidad de futuro.

 

Nuevo marco económico y los cambios en la sociedad

Actualmente, la sociedad relaciona economía colaborativa con los casos más mediáticos como, por ejemplo, Uber, Airbnb, etc. Sin información de calidad respecto a estos casos, esta realidad de futuro puede provocar prejuicios y vincular la economía colaborativa con la competencia desleal.

Este modelo de economía emergente tendrá gran impacto en las empresas y en las próximas generaciones. Sobre todo, gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías de la información. Estas tecnologías han ayudado a encontrar diferentes tendencias para aprovechar más los recursos y generar rentas extras entre los consumidores. Además, los consumidores son los encargados de valorar los servicios, a través de sus comentarios en las redes. En este contexto global, la reputación digital está ganando importancia.

Se está produciendo el paso de una economía organizada de forma vertical, a un modelo horizontal. En este nuevo modelo económico, el ciudadano es productor y consumidor de bienes a la vez. Un ejemplo claro lo encontramos con Airbnb. En el pasado, si alguien quería alquilar habitaciones, tenía que construir un hotel. A día de hoy, se pueden alquilar las habitaciones en las propias casas de los particulares.

Esta dinamización del sector económico se aleja de lo que se conocía como negocio tradicional. Por este motivo, es necesaria una revisión del marco legal, para dar cabida a toda esta nueva manera de visionar el futuro de la economía.

 

Problemática surgida en el camino hacia esta realidad de futuro

La economía colaborativa se está encontrando con muchos problemas. El principal problema es por ser disruptiva, es decir, por haber irrumpido de forma tan rápida en el mercado. El segundo problema, por la falta de legislación que regule su actividad. A pesar de estos inconvenientes, los analistas creen que la economía compartida es una realidad de futuro. Gracias también a la buena sintonía con las tecnologías, en especial con el ecosistema móvil.

La solución a este problema recae en establecer una regulación flexible que de un mayor protagonismo a los ciudadanos. En resumen, establecer un marco legal que cuente con las nuevas tecnologías y que sea participativa gracias a la aportación de los ciudadanos, máximos impulsores de esta nueva realidad económica.

La economía colaborativa ha llegado para quedarse. Su evolución es incierta porque no sabemos a qué ritmo evolucionará ni si el marco legal lo hará a la misma velocidad que el marco tecnológico. Lo único cierto es que es parte del futuro próximo.

Economía colaborativa y el nuevo Reglamento General de Protección de Datos

El avance de la llamada economía colaborativa ha comportado un auge de fluctuación masiva de datos personales. Éstos fluyen a velocidad de vértigo de una manera global y virtual. No dan opción a su propietario de amparar su privacidad. Por ese motivo, ¿cuál es el papel del nuevo Reglamento General de Protección de Datos? ¿Cómo podemos mantener un control sobre nuestros datos y nuestra privacidad?

Reglamento General de Protección de Datos

En 2016 entró en vigor el nuevo Reglamento General de Protección de Datos UE-2016/679. El objetivo principal es establecer las normas relativas a la protección de personas físicas en el tratamiento de los datos personales y la libre circulación de datos. Por lo tanto, que el interesado tenga un mayor control y protección sobre sus datos, sobre su privacidad.

El presente reglamento sirve para homogenizar todas las legislaciones de la Unión Europea en relación con la protección de datos. Se pretende que, en todo el territorial, se apliquen las mismas medidas y garantías para la protección de datos personales. Eso sí, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:

  • El responsable del tratamiento de los datos se encuentre dentro de cualquier miembro de la UE. Independientemente de donde se realiza este tratamiento, si dentro o fuera de la UE.
  • La actividad del tratamiento de los datos se encuentre en relación con ofertas de bienes o servicios a interesados en la UE.
  • El control de comportamiento tenga lugar en la UE.
  • Se aplique el derecho internacional público aun cuando el responsable de esta actividad no esté establecido en la UE. Por ejemplo, Noruega, Islandia o Liechtenstein.

La economía colaborativa y el tratamiento de mis datos personales

La economía colaborativa se ha convertido en algo habitual en nuestras vidas cotidianas. A lo largo del día enviamos a la red una cantidad de millones de datos, que nos describe tal cual somos sin decir nada. Skype, Facebook o Amazon, entre muchas otras redes sociales, recaban toda clase de información personal.

Junto a los datos que aportamos de manera directa hay otros que se almacenan de forma indirecta por el uso de las cookies. Aunque la tecnología nos aporta facilidad, también trae riesgos en el día a día. Nos encontramos con amenazas y riesgos, un día sí y otro también.

Entonces, ¿cómo controlar el uso que se hace de la información por la llamada economía colaborativa? Para ello, se debe entender y aplicar los artículos del nuevo reglamento de protección de datos. En ellos se explica los derechos de transmisión de datos personales entre los países europeos o extracomunitarios. Por encima de todo, y ante todas las situaciones, debe prevalecer el deber de cumplir las medidas en concepto de garantías y seguridad para proteger los datos personales.

El Reglamento General de Protección de Datos nace con la voluntad de dar protección y mecanismos, dentro y fuera de la Unión Europea, para proteger a sus ciudadanos y su economía. Por eso, ante cualquier vulneración de los derechos, este nuevo reglamento estipula en sus artículos 82, 83 y 84 una serie de indemnizaciones, multas y sanciones para los infractores.

La norma de la economía circular

La economía circular es un concepto que desafía a las organizaciones a reconsiderar cómo se gestionan sus recursos. Ofrece a compañías y organizaciones una alternativa al modelo lineal instaurado de fabricar, usar y tirar. Además, las anima a gestionar sus recursos para crear beneficios sostenibles a sus accionistas y al conjunto de la sociedad.

Los 6 principios de la economía circular

La base general de la norma es la aplicación de los 6 principios de la economía circular:

  1. Pensamiento sistémico: las organizaciones adoptan un enfoque holístico para entender cómo las decisiones individuales interactúan en el sistema.
  2. Innovación: las organizaciones innovan continuamente para crear valor comercial. Esta innovación se realiza a través de la gestión sostenible de los recursos.
  3. Gestión: las organizaciones autogestionan los impactos de sus decisiones y actividades.
  4. Colaboración: las organizaciones colaboran interna y externamente gracias a acuerdos firmados para crear valor conjunto.
  5. Optimización del valor: mantienen los productos, componentes y materiales de su máximo valor y utilidad.
  6. Transparencia: las organizaciones están abiertas a tomar decisiones para una transición hacia operaciones más sostenibles. Su comunicación será de manera clara, precisa, oportuna, honesta y completa.

La nueva norma de la economía circular: BS 8001:2017

La nueva norma internacional BS 8001:2017, propuesta por la British Standards Institution (BSI), busca ser una guía para que las organizaciones hagan el traspaso hacia la implementación de los principios de la economía circular.

Además, proporciona orientación sobre temas específicos de esta transición hacia un modelo circular: cuáles son sus medidas, su responsabilidad y seguro, y otros de aspecto más técnico, como los asuntos logísticos y de materiales. También ofrece otra clase de ayuda a las organizaciones como, por ejemplo, la ayuda sobre modelos de negocio específicos asociados, que incluyen herramientas financieras y de economía colaborativa.

En un futuro cercano es posible que se desarrollen otras normas de apoyo o derivadas de ella, gracias a las lecciones aprendidas de las organizaciones que ya están tratando de ser más circulares.

En conclusión, es una buena manera de que las organizaciones rompan con el modelo lineal actual. Se empieza por acciones pequeñas donde se pueda apreciar rápidamente los resultados.

¿A quién puede servir de ayuda esta nueva norma?

Esta nueva norma no pretende ser prescriptiva o certificable. Sino que busca la manera de ayudar a las organizaciones hacia un cambio de gestión de recursos. ¿A quién puede ayudar?

  • A los que dudan de si la economía circular presenta una oportunidad real para las organizaciones.
  • Los que les confunde la terminología que se utiliza sobre la economía circular.
  • Aquellos que no saben cómo difundir el concepto de economía circular dentro de sus propias organizaciones.
  • Aquellos que no tienen claro el punto de partida de su organización.
  • A los que necesitan una guía para emprender el viaje hacia sistemas económicos circulares.
  • Los que quieren integrar mejoras sostenibles en sus productos y servicios.