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¿Cómo leer las etiquetas de los alimentos?

La mayoría de los productos llevan llamativos mensajes en sus etiquetas sobre sus supuestas características saludables. Una vez lees el reverso de las etiquetas de los alimentos, nos damos cuenta que estas supuestas características saludables no son ciertas.

Comprar alimentos saludables se está convirtiendo en una tarea difícil, sobre todo de productos envasados. Leer la letra pequeña se ha convertido en una práctica obligada si la intención es saber que estamos comprando o comiendo. El empaquetado muchas veces no refleja realmente el contenido de los productos alimenticios.

Los engaños más frecuentes en la industria alimenticia

La industria alimenticia tiende a confundir al consumidor ya que el lenguaje utilizado en las etiquetas de los alimentos incita a pensar en productos saludables. Algunos de los engaños más frecuentes que nos encontramos en las tiendas son los siguientes:

  • Los términos light o 0%. Estos supuestos productos sanos que carecen de grasa, contienen azúcares. Es el caso de muchos yogures o leches desnatadas que están compuestas por agua y leche en polvo.
  • Artesano y natural también están sobrevalorados. Al leer la letra pequeña del envase, se pueden leer numerosos aditivos E, cuestionados por los posibles daños para la salud. Muchos contienen también aceite de palma.
  • Otra cuestión a poner en duda es el origen de los productos. En muchos casos se indica que son autóctonos de un lugar y luego resulta que no lo son.
  • Más alarmante es el tema cuando se trata de productos de alimentación infantil. Muchos se anuncian como enriquecidos con vitaminas, calcio, fósforo o minerales. Pero, además, también contienen un alto porcentaje de azúcar, aromatizantes y conservantes.
  • El aceite de oliva se utiliza como reclamo en muchos productos, pero la realidad es otra. Se utilizan grandes cantidades de aceite de girasol o de palma y tan sólo un pequeño porcentaje de aceite de oliva.

Cómo leer las etiquetas de los alimentos

Muchas veces, interpretar las proporciones de los ingredientes y descifrar su nombre resulta una tarea complicada. Más allá de los mensajes de las etiquetas de los alimentos, para una alimentación saludable hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Calorías: esta información indica la cantidad total de calorías que hay en una porción. Los carbohidratos siempre aparecen en gramos y, a su vez, desglosados por azúcares, almidón y fibra vegetal. Los azúcares suelen venir indicados por separado. Si eres diabético deberías tener especial atención en estos datos.
  • Grasas: los expertos recomiendan que las grasas saturadas sean menores al 6% de todas las calorías diarias consumidas. Se recomienda optar por alimentos sin grasas trans o que contengan menos de 1 gramo. Por ejemplo, evitar alimentos hechos con aceites hidrogenados, como la mantequilla y la margarina.
  • Sal: se recomienda controlar los alimentos con alto contenido en sodio, sobre todo, las personas hipertensas. Por cada 100 miligramos de sodio, el producto contiene unos 250 miligramos de sal. Un producto es considerado bajo en sal cuando tiene 0,25 gramos o menos por cada 100 gramos.
  • Azúcar: cada vez son más numerosas las voces que se alzan contra el azúcar, sobre todo el refinado. Se establece que un alimento contiene niveles elevados de azúcar cuando contiene 10 o más gramos por cada 100 gramos.

Día mundial de la Diabetes

El 14 de noviembre es el Día mundial de la Diabetes. Este día se creó en 1901 de la mano de la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la finalidad de concienciar a nivel global sobre esta enfermedad que, desgraciadamente, cada vez afecta a más personas en el mundo.

En el año 2007 pasó a ser un día oficial de salud de la ONU. El propósito de este día es dar a conocer las causas, síntomas, tratamiento y complicaciones ligados a esta enfermedad que, a día de hoy se puede afirmar que va en aumento. Según la OMS 400 millones de personas en el mundo padecen diabetes. El número de casos ha aumentado de manera drástica hasta afectar al 8,6% de los adultos mayores de 18 años; esto quiere decir casi el doble que en el año 1980.

Más allá de las cifras actuales, debemos tener en cuenta que las estimaciones prevén que en el año 2030 la diabetes será la séptima causa de muerte en el mundo a causa de la mala alimentación y el sedentarismo tan propio de nuestros días.

Tipos de diabetes

Existen dos tipos de diabetes: la tipo 1 y la tipo 2

Diabetes tipo 1

Es una enfermedad crónica ligada a la infancia que es frecuente. Se desconoce su origen exacto pero se apuntan diferentes factores como el genético.

Diabetes tipo 2

Es conocida como diabetes de adulto porque, normalmente, se da en personas mayores de 40 años. No obstante, es importante destacar que cada vez se está dando más en personas más jóvenes, incluso adolescentes y preadolescentes, con obesidad.

Este tipo de diabetes se caracteriza porque la capacidad del páncreas para producir insulina no desaparece, pero el cuerpo sí que presenta resistencia a esta hormona. Y con el tiempo la capacidad del páncreas de producir insulina sí que se acostumbra a ver afectada negativamente.

Además de éstas dos existen otras consideradas temporales como la gestacional, la ligada a la fibrosis quística, etc.

Cómo combatir la diabetes

Para evitar la diabetes, sobre todo, la tipo 2, que es la más ligada a los malos de hábitos de vida, hay una serie de medidas que debemos tomar.

Alimentación sana

Es muy importante llevar una alimentación sana rica en fibra como cereales, panes, arroz o pastas integrales. Y, también, fruta, verdura, leche y quesos bajos en grasa.

Se debe en general huir de la comida rápida y las grasas saturadas y comer cantidades adecuadas a nuestras necesidades.

Ejercicio

Es de vital importancia huir de la vida sedentaria. Para ello es esencial hacer ejercicio. Inicialmente, se puede empezar andando 3 veces al día, 10 minutos. Esto se puede combinar con otras actividades como tonificación, yoga, pilates, etc.