Dolor huesos

¿Por qué nos hacen daño los huesos cuando cambia el tiempo?  

 

Los dolores musculares y óseos se han relacionado desde tiempos inmemoriales con los cambios meteorológicos. Pero, ¿por qué nos hacen daño los huesos cuando cambia el tiempo? Te contamos si este fenómeno tiene realmente una explicación científica.

 

Dolor de huesos con los cambios de tiempo: ¿Realidad o mito?

 

Seguro que no es la primera vez que escuchas a alguien quejarse de un dolor en la espalda o en la rodilla que atribuye al cambio de tiempo, ya sea por una bajada brusca de las temperaturas, la humedad o las lluvias. Esta creencia se remonta a la época romana, pero en 2017 un estudio de The George Institute for Global Health de Australia que se publicó en la revista Pain Medicine demostró que estos dolores no tienen ninguna relación con la meteorología.

 

Entonces, ¿por qué nos duelen los huesos cuando cambia el tiempo? Este estudio habla de susceptibilidad, los seres humanos somos susceptibles a las creencias que se popularizan y acabamos relacionando esos episodios de dolor con el cambio de tiempo.

 

Es más, en este estudio explican que siempre es más fácil acordarse del dolor en días fríos y lluviosos; y olvidarse de aquellos en los que teniendo los mismos síntomas el tiempo era más agradable y soleado.

 

Controversia sobre los dolores musculares y óseos como forma de predecir los cambios de tiempo

 

En la actualidad existe cierta controversia sobre esta cuestión ya que al estudio australiano que mencionábamos antes, hay que sumar otros que se han publicado en revistas científicas reputadas como Nature en las que se hablaba sobre la base científica de este fenómeno.

 

Los expertos denominan meteosensibles a las personas que son capaces de detectar supuestamente los cambios de temperatura o que se ven afectadas por esos cambios:

 

  • Viento = Dolor de cabeza.
  • Lluvia y bajada de temperaturas = Dolores musculares y óseos.
  • Incremento de la humedad = Sensibilidad en las cicatrices.

 

En cualquier caso, la comunidad científica todavía se mantiene dividida sobre esta cuestión, así que por el momento es imposible contar con datos 100% objetivos que expliquen por qué nos duelen los huesos cuando cambia el tiempo.

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