Banca ética

¿Por qué escoger una banca ética para guardar nuestros ahorros?  

Nadie pone en duda que en la sociedad actual en la que vivimos es imprescindible contar con una entidad bancaria en la que depositar nuestros ahorros. Y ya no solo eso, cada día realizamos operaciones económicas que precisan de un banco para que se puedan llevar a cabo, el cobro de la nómina, los recibos de la luz, el agua y el gas, las compras online y con tarjeta, etc… Por eso, decidir en qué entidad financiera confiamos no es algo baladí. Si has pensado en elegir una banca ética, te damos algunas razones para que optes por esta decisión y no acudas a la banca tradicional.

 

La banca ética como forma de ver y entender la vida

 

Lo más importante antes de escoger una banca ética para depositar nuestros ahorros es analizar qué impacto queremos que tenga nuestra participación monetaria en la entidad en cuestión.

 

  • La elección de banco también es un acto de consumo responsable. Así que una de las principales ventajas de decantarse por esta opción es que conseguirás que el impacto social sea menor. ¿Por qué? Porque los beneficios de estas entidades revierten en la sociedad.
  • Si apuestas por la banca ética tu dinero estará al servicio de la economía real. Esto significa, que como decíamos antes, los beneficios de estas entidades revierten en proyectos reales para el bien común, para la sociedad. Es decir, no se utiliza en ningún caso la especulación.
  • Banca ética igual a transparencia. Este tipo de entidades proporcionan toda la información necesaria antes de contratar cualquier tipo de servicio que se ofrezca.

 

Una de las partes más importantes a la hora de decidirse por una banca ética, es su carácter no especulativo respecto al uso que le darán a nuestro dinero. Que suele ser algo que los usuarios de la banca nunca nos preguntamos, ¿en qué utilizarán los bancos el dinero de nuestros ahorros? Es habitual que queremos saber los intereses que nos generará y sin embargo no interiorizamos que con nuestro capital se puede invertir en cosas en las que nosotros jamás lo haríamos como, por ejemplo, la producción de armas o especulaciones inmobiliarias. Todo esto con la banca ética desaparece, ya que se caracterizan por un uso exclusivo para fines sociales y por la máxima transparencia.

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