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Hacer frente al cambio de estación: ¿Cómo pasar del calor al frío?  

Hace apenas unos pocos días que se produjo el cambio de estación. Hemos pasado del verano al otoño y aunque las temperaturas, de momento, nos tengan engañados, es cuestión de semanas que empecemos a notar que la época estival quedó atrás. Los cambios de estación no son fáciles de asimilar, está comprobado científicamente que pueden provocar dolores musculares e incluso afectar a nuestra salud anímica. Te ayudamos a enfrentarte a la llegada del otoño con unos prácticos consejos para superar que los días de calor ya no volverán hasta el año que viene, si el cambio climático nos lo permite.

 

Cómo afrontar el cambio de estación

 

Nuestro organismo tiene que adaptarse a los cambios de temperatura, también a las variaciones en las horas de luz solar y en global, a retomar todas las rutinas de nuestra vida diaria. ¿Qué debemos hacer?

 

  • Pon atención a tu alimentación. En verano se consumen más ensaladas, frutas, cremas de verduras frías y helados. En definitiva, menús que precisan de una menor elaboración. Lo mejor es siempre guiarnos por los productos de temporada y empezar a introducir platos templados o semifríos que incluyan setas, boniato, castañas o caquis. La naturaleza es sabia y nos ofrece los alimentos necesarios con cada estación, así mantendrás tus defensas a raya y evitarás los primeros resfriados de la temporada.

 

  • Aprovecha los últimos rayos de luz por la tarde. Poco a poco habrás notado que se oscurece antes y tras el cambio de hora que llegará a finales de octubre lo más probable es que cuando salgas de trabajar ya sea de noche, aprovecha ahora las últimas tardes con luz solar. ¿Por qué? Básicamente por dos cuestiones:
  1. Tu cuerpo necesita vitamina D. En los países nórdicos la población consume píldoras de esta vitamina por las pocas horas de sol de las que disfrutan en el norte de Europa. Se trata de un nutriente muy necesario para que nuestro organismo funcione correctamente.
  2. A menos horas de sol, menos melatonina. Es una sustancia que generamos para que nuestro cuerpo se adapte a disfrutar de menos luz solar, pero a la vez disminuye la serotonina, otra hormona que está relacionada directamente con el estado de ánimo. Por eso en otoño es normal que te sientas decaído.

Para contrarrestarlo lo mejor es que des largos paseos aprovechando las últimas horas de luz por la tarde y que en tus días libres aproveches la mañana para realizar actividades al aire libre.

 

  • Duerme más y mejor. Es muy probable que te sientas más cansado y alicaído que de costumbre, así que intenta irte a dormir más pronto por las noches. Te ayudará a recuperar tu biorritmo habitual y verás que poco a poco ya no necesitarás ese tiempo extra de sueño.

 

  • Máxima hidratación. Siempre es necesario beber agua y cada época tiene su motivo, con el cambio de estación al otoño el cuerpo necesita mantenerse hidratado porque de lo contrario puede provocar que nos sintamos todavía más cansados. Mantén a raya tu energía bebiendo agua.

 

 

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