Dents més blanques

Dientes más blancos, sonrisa perfecta

Una sonrisa agradable es la base para lucir un rostro que destile amabilidad, buena presencia y credibilidad. Detalles cada vez más importantes en cualquier tipo de trabajo: la buena presencia resulta imprescindible. Y aquí, una dentadura visualmente saludable y bonita juega un papel principal. La sociedad nos empuja a buscar un esmalte cada vez más blanco.

 

Científicamente es imposible conseguir una dentadura blanca al 100% de manera natural, ya que el esmalte es de color marfil, más oscuro o más claro dependiendo de una serie de factores:

 

  • Genéticos: Hay esmaltes más blancos que otros. ¿Por qué? Depende de su grosor, algo que viene determinado genéticamente. La dentina forma parte de las piezas dentales y presenta un tono amarillento que aporta el color. Por su parte, el grosor del esmalte permitirá que la dentina sea más o menos visible.

 

  • Ambientales: El abuso de alimentos como el café, el té o el vino sumado al tabaquismo provocan la aparición de manchas en los dientes y una tendencia a amarillear.

 

¿Cómo conseguir que nuestros dientes luzcan más blancos?

 

Partiendo de la base de que nuestros dientes no podrán alcanzar de forma natural un color blanco impoluto, os dejamos varias pautas para que podáis conseguir que parezcan lo más limpios posible.

 

  • Cepillado diario. Es algo vital para acabar con la placa dental y eliminar todo el sarro que se genera tras las comidas.
  • Uso de un cepillo eléctrico. Está demostrado que el cepillado eléctrico tiene un mejor resultado que el cepillado manual. ¡Así que hazte con un buen cepillo eléctrico!
  • El enjuague bucal es un plus. Tras el cepillado puedes enjuagarte la boca con un colutorio que, además de refrescarte la boca, conseguirá atrapar y eliminar las pequeñas bacterias que no hayas destruido con el cepillado.
  • Hilo dental. Se recomienda su utilización una vez por semana, conseguirás eliminar todos los restos de comida que se hayan podido quedar entre los dientes.
  • Evita fumar y el consumo de café y té en la medida de lo posible, ya que un uso continuado puede cambiar el color de tu esmalte natural. Asimismo, cuando ingieras bebidas como vino o refrescos de colores intensos o frutas como los arándanos, recuerda lavarte los dientes para eliminar la pigmentación temporal que se produce en tu dentadura. El esmalte es poroso y por eso se adhieren los colores de todo aquello que comemos.
  • Utiliza dentífricos blanqueantes. Conseguirás un efecto inmediato, aunque no duradero gracias a los microcristales que incluyen en sus fórmulas.
  • Trucos caseros: Bicarbonato de sodio y zumo de limón. Se pueden aplicar directamente sobre los dientes o mezclarlos con nuestra pasta de dientes habitual (lo más recomendable), permitirán una limpieza más a fondo y que consigas un esmalte más blanco.

 

Si a pesar de poner en práctica todos estos consejos, consideras que sigues teniendo una dentadura demasiado amarilla, tu única opción es la de conseguir unos dientes más blancos a través de químicos. Puedes hacerlo de dos maneras:

 

  • Geles y tiras blanqueantes. Productos que puedes encontrar en cualquier farmacia y parafarmacia y que puedes aplicarte tú mismo en casa. Contienen agentes químicos que conseguirán blanquear tus dientes.
  • Blanqueamiento dental. Un tratamiento odontológico que debes realizarte en la consulta del dentista.

 

La principal contraindicación de poner en práctica tratamientos químicos blanqueantes es que incrementa la sensibilidad dental y a la larga pueden dañar el esmalte. Por eso se recomienda no abusar de ellos.

 

Para terminar, te recomendamos un par de consejos para mantener tu dentadura sana y limpia:

 

  • Si estás fuera de casa y no puedes lavarte los dientes, come una manzana. Esta fruta ayuda a limpiar las piezas dentales y refresca el paladar.
  • Los dientes con un ligero tono amarillento son más fuertes que los más blancos debido al grosor del esmalte del que hablábamos al principio, así que no te preocupes por conseguir un color demasiado claro.
  • Espera media hora antes de cepillarte los dientes. De esta manera la saliva conseguirá neutralizar los ácidos de los alimentos que hemos ingerido. El ácido debilita la superficie de nuestros dientes haciéndolos más propensos a las caries.

 

 

 

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