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Desfibriladores: Aparatos que salvan vidas

La muerte súbita se cobra miles de vidas en todo el mundo y los desfibriladores son la manera más rápida y eficaz de evitarlo. Se estima que en España se producen 30.000 fallecimientos al año que tienen como causa principal la parada cardiorrespiratoria. Aún así, nuestro país sigue a la cola de Europa en cuanto al número de desfibriladores de los que dispone. En total, España cuenta con 10.000, mientras que otros países del continente europeo como Francia, con 100.000, Alemania, con 80.000 y Reino Unido con 50.000, superan ampliamente esa cifra.

 

¿Qué es un desfibrilador?

 

Se trata de un equipo médico automatizado pensado para que pueda utilizarlo cualquier persona, tenga o no conocimientos de reanimación. Miden el ritmo del corazón, elaboran un protocolo a seguir y la persona que lo está utilizando únicamente tiene que seguir las instrucciones.

 

Los más complejos son precisamente los más fáciles de utilizar, ya que al encenderse trasladan una serie de instrucciones a través de imágenes y de audio. ¿Qué produce su uso? Proporciona una descarga eléctrica directa al corazón para detener la fibrilación ventricular y recuperar el ritmo cardíaco.

 

Los pasos a seguir para utilizar correctamente un desfibrilador

 

Como ya hemos dicho, su uso es muy sencillo al tratarse de un equipo totalmente automatizado. Y, además, al encenderlo lo primero que nos dirá es que contactemos con los servicios de emergencias y nos ayudará hasta que lleguen los sanitarios. Éstos son los pasos a seguir en el caso de que debamos utilizar un desfibrilador:

 

  1. Comprobar que la persona está inconsciente (colocar los nudillos del puño sobre el pecho haciendo presión, si la persona no responde al dolor, es que se encuentra inconsciente).
  2. Alargar el cuello del paciente, ya que al no estar consciente la lengua se relaja y puede obstruir las vías respiratorias.
  3. Comprobar si respira acercando nuestro oído a su nariz y boca.
  4. Si no respira, descubrir el pecho del paciente y colocar los parches del desfibrilador, una vez encendido.
  5. El aparato analizará las constantes vitales del paciente y nos recomendará si es necesario o no dar una descarga y si hay que presionar el botón
  6. Tras la descarga debe practicarse una RCP (Reanimación Cardiopulmonar)

 

El índice de supervivencia a un paro cardíaco en nuestro país se encuentra entorno al 4%, mientras que en países como Estados Unidos alcanza el 50% por amplia presencia de desfibriladores.

 

Se calcula que, si junto a cada extintor que la normativa marca que debe instalarse, hubiera también un desfibrilador, además de personas con conocimientos en reanimación, se salvarían una media de 4.500 personas al año.

 

En muchas Comunidades Autónomas todavía no existen normativas que obliguen a instalar desfibriladores en los espacios públicos. De hecho, únicamente Andalucía, Asturias, canarias, Catalunya, Comunidad Valencia, País Vasco y Madrid pueden considerarse territorios “cardioprotegidos”.

 

 

 

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