evitar que los niños se mareen en el coche

Consejos para evitar que los niños se mareen en el coche

Llega el verano y con él las vacaciones y los desplazamientos medios y largos en el coche para poder disfrutar de unos días de relax y diversión. Estos trayectos pueden convertirse en una pesadilla si tenemos niños y se marean. Para evitar esta agonía en este artículo te damos una serie de consejos para evitar que los niños se mareen en el coche.

¿Por qué los niños se marean en el coche?

El mareo cinético o cinetosis, que es el que se produce en el coche y otros tipos de transporte en movimiento, es un trastorno que se ocasiona en el sistema que regula nuestra percepción del equilibrio.

Tanto niños como adultos nos mareamos porque la información que recibe el sistema nervioso central desde el oído, desde la vista y desde el sistema osteomuscular no se corresponde. Es decir, la sensación de movimiento que percibe la vista no cuadra con la de aceleración captada por el oído interno ni con la sensación de posición del cuerpo proveniente de nuestro sistema osteomuscular. Esta falta de entendimiento entre las diferentes partes del cuerpo nos provoca la pérdida de equilibrio y orientación que conocemos como mareo cinético.

Los síntomas de este mareo son palidez, salivación, bostezos, sudores fríos, náuseas e, incluso, vómitos.

Consejos para evitar que los niños se mareen en el coche

  • Mantener la vista fija en el horizonte. Es aconsejable mirar al frente, pero también se puede mirar por las ventanas laterales fijando la vista en un punto lejano como, por ejemplo, las nubes o una montaña.
  • Viajar a las horas que no haga calor intenso. Y, siempre que sea posible, hacerlo en horas en las que los más pequeños puedan dormir.
  • Evitar que los niños y niñas vayan leyendo, escribiendo, pintando, dibujando, jugando a videojuegos o cualquier otra actividad que requiera evadirnos del movimiento externo. A pesar de que a priori puede parecer pertinente, no lo es porque cuando el niño levanta la cabeza, el cambio es muy brusco y no da tiempo a la adaptación.
  • Parar cada dos horas para que los niños se puedan airear y mover. El hecho de moverse es muy positivo porque contribuye a reconciliar el sistema osteomuscular con el oído interno.
  • Evitar que los niños vayan con el estómago vacío o que hayan comido mucho. Es aconsejable comer algo ligero en el coche o en las paradas que se realicen.
  • Debemos evitar la conducción brusca poniendo especial atención en las frenadas y las curvas.

En caso de que el niño sea muy propenso al mareo debemos visitar al médico pediatra para que valore si es conveniente darle algún fármaco.

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