realidad de futuro

La economía colaborativa camina hacia una realidad de futuro

La revolución en la sociedad ha llegado y se llama economía colaborativa. Este modelo de negocio pone en contacto individuos para compartir o vender servicios y bienes. Sin embargo, en poco tiempo, esta actividad económica ha pasado de estar en pequeña escala a expandirse a nivel global. La economía colaborativa camina hacia una realidad de futuro.

 

Nuevo marco económico y los cambios en la sociedad

Actualmente, la sociedad relaciona economía colaborativa con los casos más mediáticos como, por ejemplo, Uber, Airbnb, etc. Sin información de calidad respecto a estos casos, esta realidad de futuro puede provocar prejuicios y vincular la economía colaborativa con la competencia desleal.

Este modelo de economía emergente tendrá gran impacto en las empresas y en las próximas generaciones. Sobre todo, gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías de la información. Estas tecnologías han ayudado a encontrar diferentes tendencias para aprovechar más los recursos y generar rentas extras entre los consumidores. Además, los consumidores son los encargados de valorar los servicios, a través de sus comentarios en las redes. En este contexto global, la reputación digital está ganando importancia.

Se está produciendo el paso de una economía organizada de forma vertical, a un modelo horizontal. En este nuevo modelo económico, el ciudadano es productor y consumidor de bienes a la vez. Un ejemplo claro lo encontramos con Airbnb. En el pasado, si alguien quería alquilar habitaciones, tenía que construir un hotel. A día de hoy, se pueden alquilar las habitaciones en las propias casas de los particulares.

Esta dinamización del sector económico se aleja de lo que se conocía como negocio tradicional. Por este motivo, es necesaria una revisión del marco legal, para dar cabida a toda esta nueva manera de visionar el futuro de la economía.

 

Problemática surgida en el camino hacia esta realidad de futuro

La economía colaborativa se está encontrando con muchos problemas. El principal problema es por ser disruptiva, es decir, por haber irrumpido de forma tan rápida en el mercado. El segundo problema, por la falta de legislación que regule su actividad. A pesar de estos inconvenientes, los analistas creen que la economía compartida es una realidad de futuro. Gracias también a la buena sintonía con las tecnologías, en especial con el ecosistema móvil.

La solución a este problema recae en establecer una regulación flexible que de un mayor protagonismo a los ciudadanos. En resumen, establecer un marco legal que cuente con las nuevas tecnologías y que sea participativa gracias a la aportación de los ciudadanos, máximos impulsores de esta nueva realidad económica.

La economía colaborativa ha llegado para quedarse. Su evolución es incierta porque no sabemos a qué ritmo evolucionará ni si el marco legal lo hará a la misma velocidad que el marco tecnológico. Lo único cierto es que es parte del futuro próximo.

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