Cómo hacer frente al trimestre con menos días festivos del año  

El calendario laboral de 2019 cuenta con un total de 14 días festivos, 8 a nivel nacional, 4 por comunidad autónoma y otros 2 más a nivel local. No existe ninguna diferencia con años anteriores, y vamos a disfrutar del mismo número de festivos pagados, a los que hay que añadir nuestros días de vacaciones, que dependerán de cada convenio colectivo. Pero este primer trimestre de 2019 no contaremos con un solo día festivo, ya que Semana Santa se celebra este año a finales del mes de abril. Te contamos cómo afrontar 3 meses seguidos sin puentes vacacionales.

 

Consejos para afrontar el trimestre con menos días festivos del año

 

El Día de Reyes, el 6 de enero se situó este año en el calendario en domingo, algunas comunidades autónomas lo trasladaron al lunes, pero otras no. Y a excepción de algunas regiones, hasta Semana Santa no se podrá celebrar un puente festivo. Esto implica 3 meses de trabajo intenso solo interrumpido por los descansos del fin de semana.

 

Para gran parte de los trabajadores estos meses se les van a hacer cuesta arriba. Pero ¿por qué? ¿Estamos mal acostumbrados? ¿Por qué nuestro cuerpo nos pide hacer paradas de vez en cuando? Está demostrado que nuestro cerebro necesita periodos de asueto para desconectar del día a día, el estrés y también la rutina.

 

Vacaciones, puentes y días festivos son un elemento muy importante en la vida de los trabajadores porque refuerzan la autoestima y previenen la aparición de estrés. Por eso suele entenderse como una recompensa a todo el esfuerzo que se desarrolla en el día a día.

 

Durante los periodos vacacionales se pueden realizar actividades que resulten placenteras para las que no se dispone de tiempo en el día a día y para las que no es necesario jugar ningún tipo de rol de responsabilidad.

 

¿Son más productivos los meses sin días festivos?

 

Se trata de uno de los eternos debates en los sectores económicos, tradicionalmente se ha pensado que los días festivos afectan a la producción en los diferentes sectores económicos, si bien es cierto que en los últimos tiempos muchas voces han proclamado las bondades que estos puentes vacacionales significan para una industria tan importante en nuestro país como la del turismo.

 

Eso sí, muchos economistas reconocen que los festivos que se sitúan en los días centrales de la semana (martes, miércoles y jueves) deberían trasladarse a los lunes o viernes para no romper el ritmo semanal de trabajo.

Los seguros obligatorios de convenio colectivo

Cada sector profesional está vinculado a un convenio colectivo que marca las directrices generales de los derechos y obligaciones que tienen, tanto empresario como trabajadores. Estos convenios que se pactan y renuevan periódicamente contienen algunos seguros obligatorios que se reflejan en las nóminas y que cubren las indemnizaciones de posibles accidentes.

 

Las coberturas de los seguros obligatorios de convenio colectivo

 

Cada convenio colectivo tiene establecido el tipo de seguro obligatorio que debe contratarse, pero los más habituales suelen ser:

 

  • Cobertura por accidente.
  • Cobertura por incapacidad.
  • Cobertura por fallecimiento.

 

Las indemnizaciones económicas que se deriven de alguna de las coberturas que contemple el seguro contratado las fija el propio convenio colectivo en el que se encuadra la actividad de la empresa. El mecanismo se pone en marcha cuando se produce un accidente de un empleado durante su jornada laboral.

 

Los seguros obligatorios de convenio colectivo no tienen ninguna relación con la mutua de accidentes, que se contrata para atender las necesidades médicas de los empleados, no para el pago de indemnizaciones.

 

¿Qué seguros son obligatorios y cuáles no?

 

Para saber qué seguros son obligatorios y cuáles no, es imprescindible repasar el convenio colectivo al que perteneces. Una vez que esta información esté verificada, el precio de esos seguros se fija en base a algunos criterios. Por ejemplo, una empresa del sector de la construcción, a priori, tiene más riesgos que una oficina, así que el precio será más alto. También se tiene en cuenta el número de empleados, otro factor determinante para la tarifa final.

 

Si la empresa en cuestión no contrata los seguros obligatorios de convenio colectivo estará incumpliendo las obligaciones con sus trabajadores y se puede considerar una falta muy grave que puede suponer una multa de hasta 187.000 euros.

 

Los seguros obligatorios de convenio colectivo de Previsora General

 

Previsora General ofrece la contratación de los diferentes seguros obligatorios que incluyen los convenios colectivos. Presenta algunas ventajas frente a otras compañías como el servicio de contratación on-line con una base de datos que tiene en cuenta todos los convenios en el territorio español. También se regulariza anualmente a los trabajadores asegurados, así que no es necesario que se notifiquen altas y bajas a lo largo del año.

 

Si estás interesado en contratar uno de nuestros seguros encontrarás toda la información y el formulario de solicitud aquí.

 

¿Qué seguros debe tener obligatoriamente un autónomo?  

Los trabajadores por cuenta propia arriesgan mucho más que el resto. La lista de gastos suele ser siempre la misma, pero otra cosa son los beneficios, que pueden variar dependiendo del trabajo registrado en un mes en particular. Por eso la contratación de seguros es algo que debe ir implícito junto al pago de las cuotas de autónomo. Además de los recomendables, los hay que son obligatorios. Te ayudamos a repasar cuáles son.

 

Los seguros obligatorios para trabajadores por cuenta propia

 

Los autónomos deben estar preparados ante cualquier imprevisto, por eso la ley exige la obligación de contratar el seguro de responsabilidad civil en el caso de que desarrolles tu actividad en un espacio de cara al público, un seguro de vehículos si utilizas un coche para realizar tus gestiones de trabajo y seguro de accidentes para trabajadores si tu actividad es de riesgo y tienes que contratar personal. También son obligatorios el seguro multirriesgos y el de convenio si tienes contratado a personal.

 

  • Seguro de responsabilidad civil. Una póliza que cubre los posibles daños civiles que pueda registrar un negocio. De esta manera se cubren los errores que pueda cometer el autónomo o su personal contratado. Es obligatorio en casos de establecimientos de cara al público o incluso en profesiones como la medicina, el derecho o los instaladores de gas y electricidad. De hecho, es un requisito para poder obtener la licencia de apertura de un local.
  • Seguro multirriesgos. Cubre el local en el que se esté ejerciendo la actividad laboral e incluye, entre otras disposiciones, los posibles incendios y robos.
  • Seguro de vehículos. Imprescindible si utilizas un coche para desarrollar tu actividad económica, ya sea transportando mercancías, repartiéndolas o para traslados y gestiones.
  • Seguro de convenio. Destinado a los trabajadores por cuenta propia con personal contratado, ya que de alguna manera deben responder por ellos en caso de accidente, incapacidad o fallecimiento. El seguro cubre las indemnizaciones necesarias. Es una de las pólizas más importantes y su incumplimiento puede acarrear multas de hasta 187.000 euros además del correspondiente pago de la indemnización que se derivara.

 

Al margen de estas pólizas obligatorias, también se recomienda la contratación de un seguro de salud que cubra el tiempo de inactividad durante las posibles bajas médicas por hospitalización, enfermedad, etc. No es algo obligatorio pero sí 100% recomendable, ya que los autónomos suelen cotizar a la Seguridad Social la base mínima obligatoria que no llega a cubrir la totalidad de estos imprevistos.

 

 

 

Consejos para afrontar una jornada de trabajo en los días festivos de Navidad  

Nochebuena, Navidad, San Esteban, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes. Fechas especiales en las que es habitual reunirse con amigos y familia para compartir comidas y cenas, una excusa para sentirnos acompañados en una época en la que el espíritu navideño lo inunda casi todo. Decíamos que son fechas especiales, aunque no para todos, algunos sectores como el de la hostelería, la sanidad y los transportes siguen trabajando para garantizar nuestra seguridad y ofrecernos sus servicios. Si eres de los que te ha tocado trabajar en Navidad y harás lo propio en la despedida del año o en el Día de Reyes, te damos algunos consejos para sobrellevar mejor unos días en los que la mayoría está de vacaciones.

 

Los 10 consejos infalibles para afrontar una jornada de trabajo en un día festivo

 

  1. Actitud positiva. Seguramente será lo más difícil de conseguir, pero es imprescindible para que superes este reto de la mejor manera posible. No vas a librarte de trabajar, así que mejor si te lo tomas con filosofía.
  2. Adelanta trabajo. Los días de Navidad suelen ser más tranquilos de lo habitual (a menos que trabajes en las urgencias de un hospital o en un parque de bomberos, siempre puede ocurrir un suceso en cualquier momento, aunque también en esta época es menos frecuente). Así que aprovecha las horas muertas o que haya menos personal para adelantar trabajo con tranquilidad y calma.
  3. Exige una compensación. Como decíamos, en muchos sectores no se puede parar la producción, pero por ley deben compensarte. Da igual dónde trabajes, dependiendo de tu convenio colectivo deben compensarte con un día festivo o con el pago extra de esas horas.
  4. Piensa a largo plazo. Los demás descansan y tú trabajas, pero piensa en la satisfacción que te supondrá luego irte de vacaciones sabiendo que la gran mayoría está en la oficina.
  5. Benefíciate de descuentos. Viajar en temporada baja o en fechas en las que nadie lo hace (entre semana, por ejemplo) puede ayudarte a conseguir precios muy competitivos.
  6. Celebra los festivos con tus compañeros de trabajo. Puede que tengas que pasar la Nochebuena o el Día de Reyes lejos de tus seres queridos, pero puedes montar una cena improvisada con tus compañeros. No renuncies a tomarte las uvas o incluso a bromear con el cotillón. No será lo mismo, pero ayuda.
  7. Empápate de espíritu navideño. Adorna la oficina con espumillón, guirnaldas, un pequeño árbol de navidad o pequeños detalles que harán que el ambiente sea más navideño y hogareño.
  8. Piensa en lo que te ahorras. Las conversaciones tediosas con ese primo que ves una vez al año, el empacho de comida, las sobremesas eternas, las fotos… Puede que hasta trabajar se convierta en una salida para ti.
  9. Una nueva experiencia. Algo que contar, son días en los que se suceden las anécdotas y seguro que acumularás muchas historias sobre tus días de trabajo en días festivos. Al tratarse de fechas señaladas, siempre recordamos mucho mejor aquello que nos pasa.
  10. Llegar al trabajo será un placer. Los transportes públicos reducen sus tiempos de paso, pero a cambio podrás viajar más tranquilo, tomar asiento en el autobús o metro y disfrutar del paisaje desde la ventanilla. Si vas en coche, las carreteras estarán desiertas. Y si no lo crees, prueba a conducir un día 1 de enero a las 10 de la mañana.

 

Me acabo de hacer autónomo. ¿Qué debo saber?

El avance de las nuevas tecnologías, la crisis y el teletrabajo han favorecido el crecimiento exponencial del número de emprendedores, sobre todo en los sectores más ligados a la tecnología y las aplicaciones móviles como el marketing o el diseño gráfico. Cada vez son más los profesionales que aprovechan la oportunidad de poder trabajar desde cualquier lugar del mundo con conexión a internet para emprender sus proyectos como autónomos. Pero una vez que se han dado de alta, ¿qué pasos deben seguir para que la experiencia sea satisfactoria? Te damos algunos consejos para convertirte en un autónomo 10.

 

Hacerse autónomo: Cómo empezar

 

Los pasos más importantes que deben darse una vez que se ha tomado la decisión de trabajar como autónomo son:

 

  • Darse de alta en la Seguridad Social.
  • Y también en Hacienda.

 

Un trámite que permitirá conocer al estado cual es tu nueva situación y clasificación dentro del mercado de trabajo. Pero también hay que tener en cuenta otras cuestiones relacionadas directamente con la actividad que desarrollarás y el sector en el que vas a moverte. Para conocer a fondo cuáles son los pasos a seguir te recomendamos la lectura de este artículo de Infoautónomos de El Economista.

 

¿Qué debes saber una vez que te has dado de alta como autónomo?

 

Una vez que has completado todos los pasos para convertirte en un trabajador autónomo debes seguir unas directrices para cumplir con ciertas obligaciones, pero también tienes derecho a ciertas ayudas y beneficios.

 

  1. Las obligaciones: Pagar mensualmente una cuota a la Seguridad Social, cuyo importe variará en función de tu cotización. Si elegiste la base mínima, el importe rondará los 275 euros. También debes declarar tus ingresos cada trimestre a Hacienda.
  2. Las ayudas: Si es tu primera vez en el mundo autónomo, puedes beneficiarte de una tarifa plana de 50 euros al mes durante el primer año. También tienes derecho a ciertas rebajas en la retención del IRPF. Por otro lado, debes estar atento a las subvenciones que ofrece tu comunidad autónoma.
  3. Conseguir clientes: Imprescindible para recuperar el dinero invertido y para poder seguir adelante con tu proyecto. En la actualidad existen multitud de plataformas para darse a conocer: eventos de networking en los que conocer a otras personas de tu sector, plataformas de trabajadores freelance y una buena estrategia de comunicación y marketing serán imprescindibles para conseguir tus objetivos.
  4. Reclamar impagos: Lamentablemente, la morosidad suele ser algo bastante habitual en el mundo de los trabajadores autónomos. Por eso las recomendaciones pasan por exigir parte de los pagos por adelantado y tomar medidas legales como último recurso.
  5. Creer en tu proyecto: Al principio, los días difíciles para un autónomo son más que los fáciles, pero lo más importante para que tu proyecto crezca es que nunca deje de creer en él.

 

¿Listo para ser autónomo?

 

 

 

¿Por qué es importante el consumo de proximidad?  

No es algo nuevo, aunque parece que ahora se ha puesto de moda eso de comprar productos de temporada y hacerlo en comercios locales. Los beneficios de adquirir alimentos y otro tipo de mercancías en tiendas que trabajan con proveedores de zonas próximas repercuten directamente en aspectos sociales y medioambientales. Te contamos por qué es importante el consumo de proximidad.

 

Consumo de proximidad o la compra en el mercado y los colmados de toda la vida

 

La aparición de los supermercados y las grandes superficies supuso una auténtica revolución para el sector del comercio en nuestro país. Las compras habituales de los ciudadanos se habían concentrado en sus núcleos poblacionales, acudiendo a los colmados, papelerías, pescaderías, carnicerías, mercados municipales y otros negocios locales.

 

La irrupción de otros comercios con más oferta y mejores precios obligaron a estos comerciantes a reinventarse. Un cambio que provocó que se dejaran de lado otros aspectos como la procedencia de los productos que se vendían. Puede parecer inocuo, pero esa procedencia deja huella a nivel social y también medioambiental.

 

Como su nombre indica, el término de consumo de proximidad va ligado a la distancia y el espacio desde el lugar de origen hasta que se compra, cuanto más corta es la proximidad, más próximo es. La denominación de Km0 significa que no hay más de 100km de distancia desde donde se produce al punto de venta.

 

La importancia del consumo de proximidad

 

¿Qué garantiza el consumo de proximidad? ¿Por qué debe tenerse en cuenta como prioridad frente a aquellos alimentos y productos que importamos?

 

  • Frescura en el caso de los alimentos. Son de temporada y conservan sus nutrientes al máximo, ya que no ha pasado semanas en una cámara frigorífica).
  • Precios competitivos. Aunque a priori pueda parecer lo contrario, el hecho de comprar productos locales favorece el precio final, ya que han sido necesarias menos horas de transporte y gasto logística para llegar al punto de venta.
  • Normativas locales. El consumo de productos de proximidad garantiza que estos cumplen con las normativas vigentes, tanto en su producción como en su distribución y venta.
  • Protección del medio ambiente. La exportación de productos a otros países genera un gran gasto de energía de combustibles fósiles, principalmente de petróleo por la cantidad que se necesita para trasladarlos en aviones, barcos de mercancías y camiones. Al margen del transporte, existe otro gasto energético que se refiere a su conservación en cámaras frigoríficas. Además, para su traslado en las mejores condiciones es necesaria la utilización de envoltorios plásticos o porexpan, muy contaminantes y que tardan años en degradarse. Debemos ser conscientes de que consumir frutas tropicales en pleno invierno no es necesario ni positivo a nivel medioambiental.
  • Conservación de especies autóctonas. La producción intensiva a través de la agricultura de monocultivos rebaja la biodiversidad en los ecosistemas algo que afecta a las especies, también la introducción de fauna foránea, modificaciones genéticas o fertilizantes. Es bueno apostar por las pequeñas plantaciones y la agricultura ecológica.
  • Trabajo local. El consumo de proximidad también beneficia a los productores locales y a los propios comercios que podrán ofrecer más y mejores puestos de trabajo.

 

En definitiva, el consumo de proximidad es respetuoso con el medio ambiente, es económico, disminuye la denominada “huella de carbono” y respeta la continuidad de la biodiversidad de nuestros ecosistemas.

¿Qué es la banca ética?  

La crisis económica nos ha dejado nuevos conceptos y prácticas que antes apenas conocíamos, uno de ellos es la banca ética. Las dificultades hacen que surjan nuevas ideas y se ponga el foco en las personas, el medio ambiente y todo aquello con un cariz social. Te ayudamos a conocer a fondo qué es la banca ética y en qué puede beneficiarte.

 

La banca ética

 

Es un tipo de entidad bancaria que prioriza los proyectos sociales por delante de los beneficios económicos. El objetivo es conseguir una utilidad social con todo el dinero que generan por sus servicios. Y no sólo eso, en la banca ética los clientes tienen mucho que decir y son ellos los que demandan este tipo de prácticas responsables. Es una forma de gestionar los ahorros de forma consciente siguiendo el denominado modelo de desarrollo humano y social sostenible.

 

  • Los clientes tienen derecho a conocer a qué se destina su dinero (proyectos, financiación de otras empresas o ideas, etc).
  • Los recursos generados se destinan a la creación de empleo y la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión social, por ejemplo.
  • Es importante la labor de apoyo en los casos de créditos e hipotecas al margen de la recuperación del dinero prestado o invertido.
  • Los proyectos sociales a los que se destine el dinero deben ser viables para evitar pérdidas de recursos e inversión.

 

Es posible que esta descripción pueda parecer algo utópica, y es que hasta ahora las cajas de ahorros ya se dedicaban a desarrollar proyectos sociales con una parte de los beneficios. La diferencia es que en el caso de las entidades que conforman la denominada banca ética, todos los beneficios de sus productos bancarios tienen un fin social y los propios productos tienen una naturaleza sostenible.

 

¿Qué ofrece la banca ética?

 

Los productos que comercializan las entidades de banca ética son parecidos a los que ofrecen los bancos tradicionales con la clara diferencia de que todas las comisiones van a parar a fines sociales.

 

  • Libretas y tarjeta solidarias.
  • Fondos de inversión solidarios.
  • Microcréditos: Préstamos a corto plazo y de pequeñas cantidades que se destinan a proyectos que generan renta.

 

Si hay bancos éticos, ¿los hay que no lo son?

 

La banca ética se refiere a las entidades que cumplen con los objetivos que hemos mencionado antes, pero eso no significa que las entidades convencionales carezcan de ética.

 

Algunos expertos apuntan que como ya ocurre con el comercio justo, el consumo responsable o la moda sostenible, el uso de estos adjetivos únicamente ayuda a remarcar un aspecto concreto frente a la forma de funcionar del sector en cuestión.

Yoga en la oficina: cómo aliviar el estrés y mejorar el rendimiento

Muchos pueden pensar que la práctica de yoga es una moda pasajera, pero nada más lejos de la realidad, esta disciplina milenaria ha llegado para quedarse. Hace años que oímos hablar del yoga, pero la irrupción en nuestras vidas de las redes sociales ha catapultado este deporte a lo más alto de sus índices de popularidad.

 

Yoga, una práctica popular

 

Instagram ha tenido, en gran parte, la culpa. Y es que instructores e instructoras de todo el mundo han utilizado la famosa red social para mostrar impecables imágenes de las diferentes asanas (posturas) de las que consta esta práctica que aúna cuerpo y mente, respiración y ejercicio, meditación y actividad. Por algo yoga (en sánscrito) significa unión, ya que se trata de un deporte que consigue transmitir su filosofía más allá de la práctica.

 

La vida moderna es otro de los motivos que han conseguido que particulares y empresas se interesen por el yoga, una disciplina que consigue calmar la mente, relajar el cuerpo y mejorar la productividad. Por eso cada vez más compañías ofrecen a sus empleados clases colectivas de yoga para que el rendimiento mejore.

 

Estrés laboral, una dolencia de las sociedades modernas

 

La Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada 10 trabajadores sufre estrés, ansiedad o incluso cansancio crónico. Algo que se produce sobre todo en países como España, con un modelo productivo y empresarial agresivo que busca la eficacia y la productividad en una carga de trabajo desmesurada que provoca trabajadores descontentos. Sin embargo, muchas multinacionales y nuevas start ups apuestan por modelos alternativos en los que el bienestar del trabajador, es el bien más preciado. Una manera de conseguirlo es a través de actividades que relajan la mente y con pausas breves a lo largo de la jornada de trabajo.

 

La práctica de yoga supone para el trabajador una gestión positiva del estrés laboral y la ansiedad propias de algunos profesionales y directivos, que se enfrentan a diario a muchas tensiones durante su jornada laboral. Se ha demostrado que prácticas como el yoga pueden favorecer la toma de decisiones.

 

Dedicar un momento de la jornada a practicar yoga consigue refrescar las ideas y regresar al trabajo de forma renovada.

 

¿Cómo se practica?

El yoga combina los ejercicios posturales con la respiración, la meditación y la relajación. Las clases suelen comenzar con una relajación o meditación para conseguir vaciar la mente del ruido exterior. Después se practican las asanas, que consiguen mejorar la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio. No se trata de un trabajo cardiovascular, pero dependiendo del tipo de yoga que se practique y del nivel del instructor, las clases pueden ser realmente intensas. En los casos en los que se quiera utilizar el yoga para luchar contra el estrés laboral, el más indicado es el hatha yoga, una disciplina muy física pero asumible para todo tipo de personas.

El yoga ayuda a trasladar esa calma que aportan las clases a la vida diaria de todos aquellos que lo practican, consiguiendo una visión más global y funcional que mejorará, sin duda alguna, los resultados en el trabajo.

 

 

 

 

 

 

No todo es economía colaborativa

En pleno auge de la economía colaborativa es difícil diferenciar entre aquellas plataformas que practican los principios de este paradigma y aquellas que solo buscan aprovecharse del sistema, de la popularidad y de la confusión para venderse como economías colaborativas cuando no lo son. Vamos a intentar diferenciar los negocios que sí practican este modelo económico de los que no lo hacen siguiendo un listado de premisas que hacen inconfundible a la economía colaborativa.

 

Despejemos las dudas, ¿qué es la economía colaborativa?

La economía colaborativa se basa en “prestar, alquilar, comprar o vender productos en función de las necesidades y no de los beneficios”. Ya hace algunos años en los que se viene practicando en todo el mundo y nació como una nueva oportunidad desviarse del camino insostenible hacia el que caminan algunas sociedades y su cultura del “usar y tirar” que provoca que se la vida útil de los productos sea muy corta.

 

Con el paso del tiempo diferentes plataformas que basan sus principios en este modelo económico han irrumpido en el sector con mucha fuerza y sus prácticas no gustan a todos. De hecho, hay multitud de opiniones encontradas sobre la forma de actuar de algunas de estas plataformas, muchos creen que promueven una nueva precarización de los puestos de trabajo y menos derechos laborables escudándose precisamente en eso, en que son economía colaborativa. Quizás la cuestión resida en el hecho de que algunos de estos negocios se venden como plataformas de economía colaborativa y en realidad no lo son.

 

Aprendiendo a diferenciar las plataformas de economía colaborativa de las que no lo son

 

Adigital y Sharing España publicaron en 2017 un informe en el que detallaban las características comunes de las plataformas de economía colaborativa:

 

  • Funcionan como intermediarias: Posibilitan el intercambio de bienes y servicios.
  • Puede haber contraprestación económica.
  • El intercambio puede darse entre particulares, entre empresas o incluso entre particulares y empresas (pero deben originarlo los particulares).

 

Algunos ejemplos de economía colaborativa serían plataformas para compartir viviendas entre particulares como “Coachsurfing”, compartir coche como “Bla, bla car” o la compraventa de productos de segunda mano como “Wallapop”.

 

 

Proyectos que no son economía colaborativa

 

  • Economía bajo demanda. Plataformas que facilitan que se forme una relación comercial entre los usuarios. Y es que en este caso sí que existe el ánimo de lucro y se aplica la normativa mercantil para regular la actividad.
  • Economía de acceso. Plataformas en las que se puede compartir un producto cuya propiedad es de la propia plataforma. Es decir, la compañía pone a disposición de los usuarios un producto que pueden compartir varias personas.

 

Algunas plataformas que pertenecerían a estos dos grupos y que, por lo tanto, no son economía colaborativa son Uber, Cabify (transporte de viajeros) o Glovo (reparto de comida a domicilio).

El crowdfunding y el coworking, ¿son economía colaborativa?

 

En algunos casos, los límites entre lo que es economía colaborativa de lo que no lo es están muy difuminados y es difícil detectarlo teniendo en cuenta únicamente las características que hemos enumerado anteriormente.

 

Podemos afirmar que también se considera economía colaborativa el micromecenazgo, plataformas online en las que es posible subir un proyecto, ya sea artístico, empresarial, de investigación o de cualquier otro tipo para conseguir fondos para financiarlo. Fondos que se consiguen a través de las donaciones de particulares que a cambio recibirán, en algunos casos, algún tipo de contraprestación. Por ejemplo, en el caso de ayudar para financiar una película se pueden proporcionar pases para el estreno.

 

Pero si hablamos del coworking, en el que se comparten espacios de trabajo entre diferentes profesionales, en su mayoría autónomos, en ningún caso se puede considerar economía colaborativa, ya que el lugar lo proporciona un tercero.

 

 

Tendencias de la economía colaborativa

La economía colaborativa está en constante evolución, adecuándose y adaptándose a las necesidades que surgen entre la sociedad día a día. Por este motivo, os explicamos en este artículo las diferentes tendencias de la economía colaborativa, para tener una visión global de hacia donde evoluciona el sector.

Para poder funcionar y crecer dentro del marco de la economía colaborativa, es imprescindible superar ciertas barreras y adentrarse a los nuevos conceptos que han evolucionado dentro del sector económico:

  • confianza entre extraños
  • apuesta por el procomún y por una buena gestión de los bienes comunes
  • existencia de capacidad ociosa o no utilizada que la tecnología va a utilizar de forma eficiente
  • llega a la masa crítica de consumidores productores, clientes, usuarios y otros miembros

Tres grandes tendencias de la economía colaborativa

Dentro de todas las tendencias de la economía colaborativa actuales, destacan tres movimientos cada vez más arraigados entre los consumidores:

1. El movimiento “makers”. Quieren impulsar una nueva revolución industrial en cuanto a la producción. Es más importante la personalización del servicio o el producto que la estandarización de la globalización industrial.

2. El conocimiento en abierto. Principalmente acelera el desarrollo global conjunto de las iniciativas de la economía colaborativa. Podemos encontrar ejemplos de crowdsourcing, como Wikipedia, o de coworking, trabajo en espacios abiertos donde se fomenta la transversalidad, la conectividad y las sinergias.

3. Peer-to-peer o la financiación entre particulares. Fomentan alternativas de financiación para el intercambio de valor gracias a monedas alternativas, bancos de tiempo o economía del regalo. El más conocido es el crowdfunding, que permite a particulares conseguir un retorno económico, social o un producto o servicio a cambio de una pequeña inversión.

 

Otras tendencias actuales del mercado económico

No solo existen las tres tendencias definidas en el apartado anterior, sino que dentro de la economía colaborativa surgen diferentes movimientos según las necesidades del momento:

1. Car-sharing. Consiste en optimizar el uso de un vehículo que transporta varias personas con un itinerario en común. Una manera de compartir ruta y gastos.

2. Viajes colaborativos. Una manera de hacer turismo más barato. Cambias los alojamientos tradicionales, hoteles, hostales, etc., por alojamientos en casas particulares a través de plataformas colaborativas. Una manera de proporcionar ingresos a establecimientos de barrio.

3. Bancos de tiempo y microtasting. Estas plataformas intercambian favores entre usuarios. Se recupera el concepto de la vecindad y el compañerismo entre las personas.

4. Freecycle. Esta plataforma centra su punto principal en la preservación del medio ambiente y la calidad de las grandes ciudades.

Ahora ya no tenemos excusas para apuntarnos al nuevo rumbo de la economía global. Las diferentes tendencias de la economía colaborativa se están implantando poco a poco entre la sociedad, cansados del consumismo excesivo y el individualismo de las personas. Ayudamos no solo al conjunto de la sociedad sino también al impacto del hombre sobre el medio ambiente.